
Buscador de documentos El 29 de agosto de 1991 se clausuró el polígono de pruebas nucleares de Semipalatinsk, al noreste de Kazajstán, el principal banco de ensayos nucleares de la antigua Unión Soviética. Actualmente, Kazajstán es uno de los países que lidera el movimiento internacional de no proliferación y desarme nuclear y aún no ha encontrado una solución para el futuro de Semipalatinsk, un territorio cuya superficie sería dos veces la de la comunidad de Madrid y cuyos habitantes siguen estando sometidos al impacto de los residuos de la actividad nuclear de la etapa soviética.
Desde que Tsakhia Elbegdorj ganó las elecciones a la presidencia de Mongolia en mayo de 2009, la diplomacia mongola ha dado un salto de calidad muy destacable convirtiéndose en un socio prioritario para las naciones del norte de Asia y occidente. Basándose en las riquezas naturales del país y buscando siempre la apertura de nuevos mercados para la economía mongola, Elbegdorj ha urdido una importante red de diálogo y cooperación económica y comercial con China, Rusia y Estados Unidos; sobreponiéndose a las tensiones históricas existentes entre Ulan Bator y Pekín y superando los conflictos que provoca la situación geográfica del país. Además, Mongolia ha adoptado un papel cada vez más relevante en el plano de la seguridad internacional.
Nursultan Nazarbayev tiene en la actualidad 71 años y desde la independencia del país ha sido el único presidente de Kazajstán. Después de las elecciones de principios de abril, Nazarbayev ha conseguido alargar su mandato unos cuantos años más pero se hace difícil creer que su mandato pueda durar diez años más debido a su avanzada edad. Kazajstán tiene delante, pues, unos años cruciales para el futuro y estabilidad del país. La democratización de la política y la legislación en un régimen que hasta ahora se ha caracterizado por ser presidencialista, autoritario y con elevados niveles de culto al líder son los grandes retos a afrontar pero aún se tiene que ver la predisposición de la actual oligarquía gobernante a ello.
Después de un año de los disturbios en el sur de Kirguistán el panorama cultural en la región ha cambiado sustancialmente. El presente artículo nos presenta un panorama de la república centroasiática dominada por un creciente nacionalismo kirguís y la promoción de una nueva política cultural pro-kirguís. Los cambios de nombre en los negocios anteriormente regentados por población uzbeka, el cambio en los menús de los restaurantes, la construcción de monumentos que hacen referencia a la cultura nómada típicamente kirguís son, entre otros, algunos de los cambios que ha promovido la generación política saliente de la revolución.
El Programa Medioambiental de las Naciones Unidas (UNEP) considera fundamental la utilización colectiva y eficiente de las aguas del río Amu Darya por la estabilidad y la seguridad en la región. El Amu Darya, que pasa por cuatro países de la región (Afganistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán) y desemboca en el degradado Mar de Aral, y la red de regadío que depende de él sufren de una situación muy precaria heredada de la época soviética y fruto del abandono y la falta de mantenimiento durante los 20 años de independencia. El presente documento representa el primer esfuerzo conjunto para crear una política común coordinada y eficiente del agua.
Hace ya unos años que el presidente uzbeco, Islam Karimov, utilizó la expresión “estrategia incierta” para describir la situación geopolítica en Asia Central y el rol que adoptaría Uzbekistán en ella. Esta expresión, después de dos décadas de pronunciarse por primera vez, aún está al orden del día en la política exterior del país y sobre todo en aquello referente a Afganistán. La república centroasiática ha planteado repetidamente soluciones regionales al conflicto afgano sin tener en cuenta los dispares intereses que tienen los países de la región. Por otro lado, han sido también habituales declaraciones de representantes uzbecos haciendo referencia a una mayor implicación unilateral del país en la política afgana. El presente documento analiza esta política contradictoria.
La Unión Aduanera entre Rusia, Kazajstán y Bielorrusia que empezó a dar sus pasos años atrás se escenificó a la práctica el pasado 1 de julio con el levantamiento de los controles aduaneros entre los tres países de cara a la unión definitiva prevista para fines de año. Este documento presenta la Unión como un acuerdo claramente favorable a Rusia ya que le permite recuperar la influencia perdida en sus antiguos territorios de Asia Central y Europa Central y, a la vez, hacer frente a la presencia cada vez más importante de China por un lado y de la Unión Europea por el otro. Este renovado poder se incrementaría con la probable adhesión a la iniciativa de Tayikistán, Kirguistán y Ucrania y la creciente desigualdad entre la poderosa Rusia y sus vecinos menos desarrollados o inmersos en profundas crisis económicas.
La capital de Kazajstán, Astaná, cumple el 13 aniversario de su fundación a principios de julio; poco más de una década que ha servido para construir una nueva y moderna ciudad de más de 700 mil habitantes sobre una pequeña ciudad industrial situada en medio de la estepa kazaja. Se calcula que Astaná, que en kazajo significa literalmente “ciudad capital”, llegue al millón de habitantes en 2030 gracias al elevado ritmo de construcción de obra nueva, convirtiéndola en el centro económico y político del país al recibir buena parte de las inversiones exteriores dirigidas a Kazajstán. Actualmente, Astaná cuenta con una arquitectura fría -acorde con las bajas temperaturas de invierno- y megalómana fruto de la voluntad del presidente Nursultan Nazarbayev.





