
Buscador de documentos En un artículo publicado en el Washington Post tres días antes de las elecciones, el presidente kazajo hacía un repaso de los logros del país bajo su mandato, las grandes expectativas que albergaba para un mayor desarrollo económico y social en la presente década y establecía como irreversible el camino hacia la democracia (our path to democracy) del país. A pesar de las certezas que quiere transmitir el presidente, se plantean muchos interrogantes: ¿Qué entiende Nazarbayev por democracia? ¿Es sostenible el modelo político kazajo?
El Partido del Renacimiento Islámico es el único partido islámico registrado en Asia Central y en las elecciones de 2010 obtuvo 2 escaños en el Parlamento. Desde entonces se ha convertido en el partido más activo en la vida social de Tayikistán a través de sus proyectos y ayudas directas a la población. Otra de sus apuestas es acercarse a los jóvenes del país a través del uso de Internet y de las redes sociales. El partido tiene su agenda, no es una asociación de caridad, pero la forma de hacer política es novedosa en el país.
El autor del artículo afirma que el apoyo mostrado en la reelección de Nursultán Nazarbayev se debe a la peculiaridad del sistema político y a la idiosincrasia de Kazajstán. El liderazgo bien asentado de Nazarbayev, los éxitos de la reforma y los recursos naturales de que dispone permiten vislumbrar a Kazajstán como futura potencia regional y actor cada vez más global. Según el autor, el movimiento ecologista impulsado en estas elecciones por Mels Eleusizov podría desarrollar una conciencia medioambiental importante en un futuro, teniendo en cuenta la relación histórica del país con el uranio y la energía nuclear.
Su numerosa red de contactos en Asia Central y la firme voluntad de dar a conocer la región entre los españoles son los principales activos de la Asociación hispano-kirguís Sumalak, responsable principal de la recién nacida revista Eurasiática.eu. Creada con el apoyo de las becas Ruy Clavijo de Casa Asia, el primer número de la revista cuenta ya con la colaboración de la mayor parte de personas e instituciones vinculadas a las relaciones hispano-centroasiáticas para abordar temas de diplomacia, solidaridad, cultura, educación y ciencia, sin olvidar la presencia en redes sociales.
La autora hace una crítica de los “Diálogos Estructurados sobre los Derechos Humanos” que la Unión Europea tiene con Asia Central, en su intento de democratización de los países de la región y concluye los diálogos desgastan la credibilidad de la Unión Europea. Según el documento, los gobiernos de los países centroasiáticos justifican su compromiso con los derechos humanos a nivel discursivo, pero en la práctica, los diálogos con la UE no establecen objetivos concretos, revisables. Por su parte, la UE utiliza esta ambigüedad para sus negociaciones en temas de comercio y seguridad, para ignorar denuncias de violaciones de los derechos humanos en la zona.
El autor expone los argumentos a favor y en contra de la presidencia de la OSCE para Kazajstán. Al hacer balance de la presidencia, el autor concluye que el único resultado notable ha sido la independencia de la presidencia en áreas como derechos humanos, donde ha impulsado la actividad de los organismos de la OSCE y critica la falta de cumplimiento de otras expectativas creadas en relación con la democratización del propio país.
Andrei Grozin, experto ruso en Asia Central, critica la inexistencia de una estrategia coherente de Rusia hacia Asia Central y señala que la influencia de Rusia en la región ha disminuido en los últimos cuatro años. Según Grozin, hay tres posibles estrategias para aumentar la influencia rusa en la región: a) crear obstáculos para bloquear el flujo de inmigrantes ilegales y drogas en Asia Central; b) fortalecer la presencia rusa en el marco de las organizaciones multilaterales existentes en la región; c) desarrollar proyectos económicos concretos para ganar influencia política.
La falta de mantenimiento de las infraestructuras materiales y humanas en los países de Asia Central podría desembocar, según los autores del artículo, en el colapso de los Estados. En las dos últimas décadas, los países centroasiáticos no han invertido en la renovación ni en el mantenimiento de las infraestructuras heredadas de la época soviética. Energía, comunicaciones, sanidad o educación son algunos de los sectores más afectados por la falta de inversión. Aún recibiendo ayudas puntuales de donantes internacionales, debería aplicarse una reforma estructural que no está prevista por ninguno de los gobiernos de la región, hecho que debilita paulatinamente a los Estados.






