
Buscador de documentos Roza Otunbayeva juró su cargo como presidenta de Kirguistán, convirtiéndose así en la primera mujer jefa de estado de la región y a quién se le presenta un panorama complicado. Casi tres semanas después de los disturbios, las tensiones se mantienen en las regiones de Osh y Jalalabad. El Gobierno provisional, instalado en el norte, no controla a las bandas armadas que, presentándose como agentes del orden o fuerzas especiales, secuestran, saquean y extorsionan en el sur.
Fruto de una beca Ruy de Clavijo de Casa Asia, el presente informe analiza las oportunidades y los desafíos para la acción exterior española en la región centroasiática en el contexto de la presidencia española de la Unión Europea. Además del análisis general de las relaciones con la región, las recomendaciones finales realizadas por el autor son oportunas y van dirigidas a mejorar aquellos puntos potencialmente más interesantes en las relaciones de España y la Unión Europea con los países centroasiáticos.
Erica Marat analiza porqué el país centroasiático está sumido en la violencia. El qué o quienes empezaron el conflicto no está totalmente aclarado, lo único seguro es la importancia de volver a la normalidad ya que se trata todavía del único estado centroasiático con una oposición política viable y activa, ONGs profesionales y periodistas independientes.
El periódico El País ha publicado una entrevista concedida por Rosa Otunbayeva a Pilar Bonet horas antes del referendo Constitucional. En ella, la presidenta interina, lamenta la falta de apoyo exterior y que se la culpe de no haber hecho nada para impedir el reciente conflicto en el sur del país. También declaró que la convivencia étnica exigirá al Gobierno provisional un mayor esfuerzo para integrar a las minorías e insiste en la necesidad de una "tercera fuerza" que evite conflictos.
CIDOB ha publicado un dossier sobre Kirguistán que incluye análisis de expertos y noticias con el fin de explicar los acontecimientos ocurridos los últimos meses en el país centroasiático. Qué se puede esperar del nuevo Gobierno kirguis y cuál es el futuro que aguarda al país, las implicaciones en la geopolítica centroasiática y la reacción de los principales actores externos, son algunas de las respuestas que surgen a la luz de los análisis y documentos incluidos en este dossier.
El fotógrafo Dalton Bennet fue testigo durante los primeros días de la violencia interétnica desatada en el sur de Kirguistán. En este documento cuenta su experiencia como testigo directo de los hechos día a día, tanto en Osh y sus inmediaciones como en los campos de refugiados y cementerios.
Los últimos acontecimientos en Kirguistán se están viviendo con temor en la esfera política internacional por miedo a que se desate otra guerra cerca de Afganistán. Se vislumbran tres posibles escenarios con tres posibles resultados; en el peor de los casos, un aumento de la violencia en el sur del país que haga reaccionar a las fuerzas militares de Uzbekistán y de Kirguistán, ante una comunidad internacional sin respuesta. El segundo peor escenario posible, aunque improbable ya que el conflicto no se extiende al norte, sería una guerra civil localizada que necesite ser sofocada por un ejército exterior -probablemente el de Rusia-, y que podría dar como resultado una lucha por el poder entre Bishkek, y las ciudades de Osh y Jalalabad. El mejor de los escenarios sería que el gobierno kirguís lograra contener la situación, Uzbekistán se limitara a asistir a los refugiados y que la comunidad internacional actuara rápidamente con fuerzas de apoyo.
El director de CIDOB, Jordi Vaquer, propone fórmulas para que la Unión Europea y Rusia puedan apoyar conjuntamente el proceso de estabilización de Kirguistán y evitar el derrumbamiento del país. Según el autor, una colaboración entre la UE y Rusia en el marco de la OSCE, presidida actualmente por Kazajstán, sería una estrategia beneficiosa para tanto para los actores implicados como para Kirguistán. Otro escenario para la actuación de la UE sería unirse a fuerzas de Naciones Unidas o de la CSTO (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) para organizar la ayuda al país.







